Abuso policial

Dos patrulleros y un subintendente de la Policía fueron judicializados por un homicidio en Cartagena

Panorámica de Cartagena

Madrugada del 9 de noviembre de 2025, Álvaro Zambrano fue asesinado en una fiesta en Nuevo Bosque; seis meses después, tres policías fueron enviados a prisión por este caso ocurrido en Cartagena.

Acuacar Al parecer, uno de los patrulleros sería el responsable de disparar el arma, mientras que los otros uniformados habrían ocultado material de prueba.

La madrugada del 9 de noviembre de 2025 se vio empañada por el homicidio de Álvaro Luis Zambrano Padilla, de 32 años en medio de una fiesta en el barrio Nuevo Bosque de la capital bolivarense.

Este martes, seis meses después del hecho, un juez de control de garantías envió a la cárcel a tres miembros de la Policía Nacional, señalados de ser los presuntos autores del asesinato.

De acuerdo con el boletín oficial de la Fiscalía, un fiscal de la Unidad de Vida de la Seccional Bolívar lideró la investigación que permitió la judicialización de Julio César Hernández Manjarrez, patrullero de 23 años; Jacobo Hernández Manjarrez, patrullero de 30 años y Jairo Escobar Brito, subintendente de 41 años; quienes para el momento del crimen se encontraban de civil y departiendo como asistentes dentro de la misma celebración.

En las últimas horas, la Fiscalía les imputó formalmente los delitos de homicidio agravado y fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones. Aunque, durante las audiencias concentradas, ninguno de los tres uniformados aceptó los cargos.

Los hechos

Las evidencias recopiladas por el ente acusador indican que los tres implicados se encontraban en la fiesta del barrio Nuevo Bosque cuando se desató una riña. En medio del altercado, los policías agredieron al hombre de 32 años, al parecer por una discusión.

La investigación señaló directamente al patrullero Julio César Hernández Manjarrez de haber propinado dos disparos contra la víctima, quien falleció mientras era trasladada a un centro asistencial de la ciudad.

Según la Fiscalía, tras el ataque, el subintendente Escobar Brito habría sido el encargado de ocultar el arma de fuego utilizada, facilitando la huida de los tres uniformados del sitio de los hechos.

Posteriormente, durante el proceso de investigación las autoridades lograron individualizar a los sospechosos, contra quienes se emitieron órdenes de captura que se hicieron efectivas el pasado 21 de abril.

Mientras que Jacobo Hernández y Jairo Escobar fueron detenidos en calles de Cartagena, el presunto tirador, Julio César Hernández, fue localizado y capturado por unidades judiciales en el municipio de Mocoa, departamento de Putumayo.

Luego de la respectiva legalización de los operativos, un juez de control de garantías ordenó que los tres procesados permanezcan recluidos en prisión mientras avanza el juicio en su contra.