La mujer señalada de derribar una de las estatuas ubicadas en la Plaza de la Trinidad, en el barrio Getsemaní, en Cartagena, ofreció disculpas por lo ocurrido y aseguró que llegó a un acuerdo para reparar el daño ocasionado a la obra.
En su pronunciamiento, la mujer reconoció que el acto no estuvo bien, aunque manifestó que no tuvo la intención de causar afectaciones. Además, dirigió sus disculpas al alcalde de Cartagena, Dumek Turbay, y expresó su disposición de asumir las consecuencias de lo sucedido.
“Primero que todo, pedir disculpas por ese acto que, aunque sea involuntario, no estuvo bien hecho. Ofrecerle al alcalde Dumek Turbay unas disculpas sinceras, reales. Nunca fue mi intención causar ningún daño. Ya llegamos a un acuerdo y nada, arreglar lo que yo hice”, manifestó.
El caso generó atención entre los ciudadanos debido a la afectación de una de las esculturas que hacen parte del conjunto artístico ubicado en este sector turístico de la ciudad. Lo ocurrido también abrió una conversación sobre la importancia de cuidar los monumentos y otros elementos que hacen parte del patrimonio cultural de Cartagena.
La artista que creó la obra se pronunció
En medio de la controversia, la artista plástica cartagenera Noraluz Quintana de Molina, autora de las esculturas instaladas en la Plaza de la Trinidad, se refirió a lo sucedido y explicó que, más allá de señalar a la mujer involucrada, considera necesario fortalecer la educación ciudadana sobre el cuidado de las obras de arte en espacios públicos.
Durante una entrevista concedida a Alerta Cartagena, la escultora manifestó que desconoce las circunstancias personales en las que se encontraba la mujer cuando ocurrió el incidente y señaló que este tipo de situaciones también evidencian la necesidad de promover una mayor valoración del arte.
“Yo no puedo en ningún momento señalar a nadie por haber tenido esa forma de expresión en un momento de esos, donde la persona no sé en qué estado está, en trago o de otra forma”, expresó Quintana de Molina.
La artista también explicó que las esculturas fueron realizadas en 2007, luego de una convocatoria impulsada durante la administración del entonces alcalde Nicolás Curi. Según relató, elaboró las tres piezas en un periodo de 20 días, incluyendo su instalación.
Quintana de Molina aprovechó la conversación para insistir en la importancia de reconocer el trabajo de los artistas cartageneros y garantizar que las intervenciones de restauración de sus obras se realicen conforme a las disposiciones aplicables y con la participación de sus autores.
Un llamado al cuidado del patrimonio
Lo ocurrido en Getsemaní puso nuevamente sobre la mesa la responsabilidad ciudadana frente a las esculturas, monumentos y demás bienes culturales que forman parte del entorno urbano de Cartagena, una ciudad que recibe visitantes nacionales e internacionales durante todo el año.
Mientras la mujer manifestó que está dispuesta a reparar el daño, la situación deja abierta la reflexión sobre la necesidad de promover comportamientos responsables en los espacios públicos y generar conciencia sobre el valor histórico, artístico y cultural de estas piezas.
Las disculpas expresadas representan un paso hacia la búsqueda de una solución, en un caso que ha despertado el interés de los cartageneros por la protección de su patrimonio y el reconocimiento del trabajo de los artistas locales.