Cortes de agua

Racionamiento de agua Cartagena ya no va más: Acuacar levanta la medida

Se levanta racionamiento en Cartagena

La empresa retomó la operación habitual del acueducto, aunque advirtió que algunos sectores podrían registrar bajas presiones.

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Aguas de Cartagena anunció que desde este miércoles 1 de julio de 2026 levantó la medida de racionamiento de agua que se venía aplicando desde el 11 de mayo de 2026. Con esta decisión, la empresa retoma su operación habitual tras varias semanas de cortes implementados para garantizar el abastecimiento en distintos sectores de la ciudad.

La compañía explicó que la decisión fue posible gracias a los trabajos técnicos y operativos desarrollados en coordinación con expertos de Veolia, quienes acompañaron la ejecución de acciones para optimizar el funcionamiento del sistema de producción y distribución de agua potable.

Aunque el racionamiento finalizó, la empresa advirtió que algunos barrios todavía podrían registrar bajas presiones o cortes del servicio debido a que las plantas de tratamientol continúan operando al máximo de su capacidad y la red de distribución sigue enfrentando una alta demanda de agua, influenciada por los efectos persistentes del fenómeno de El Niño.

El levantamiento de la medida se dio antes de lo pensado

Aguas de Cartagena ya había publicado la programación de racionamientos correspondiente a la semana del 29 de junio al 5 de julio de 2026, en la que diferentes barrios continuarían con las suspensiones sectorizadas del servicio. Sin embargo, tras los resultados obtenidos con los trabajos técnicos y operativos realizados en el sistema, la empresa decidió dejar sin efecto ese cronograma y restablecer la operación habitual del acueducto.

¿Por qué comenzó el racionamiento en Cartagena?

El ajuste temporal comenzó el 11 de mayo de 2026, luego de que Aguas de Cartagena anunciara una medida operativa para distribuir el agua de manera sectorizada y garantizar el abastecimiento equitativo en medio de una contingencia que afectaba la capacidad del sistema.

En ese momento, la empresa explicó que enfrentaba una situación operativa derivada de varios factores. Entre ellos estaban las variaciones persistentes e inesperadas en las características del agua cruda captada para el tratamiento, condición que obligaba a realizar lavados más frecuentes en los filtros de la planta.

Estos procedimientos disminuyeron la capacidad de producción de agua potable, ya que parte de la operación debía destinarse al mantenimiento de los equipos para garantizar la calidad del agua entregada a los usuarios.

La empresa también indicó que el incremento de conexiones ilegales, el aumento en la demanda del servicio y las altas temperaturas registradas durante los últimos meses contribuyeron a la decisión de aplicar el racionamiento.

Así funcionaban los cortes de agua

Durante la vigencia de la medida de racionamiento, los cortes se realizaron de forma sectorizada para evitar una afectación generalizada del sistema.

Las suspensiones se programaban diariamente entre las 8:00 de la mañana y las 6:00 de la tarde. En algunos casos también se aplicaban interrupciones intermitentes o recortes de menor duración, dependiendo de las necesidades operativas.

Para ello, Cartagena fue dividida en grupos de barrios. Cada grupo tenía asignado un día específico de la semana en el que permanecía sin servicio durante la jornada establecida.

Las afectaciones que dejó el racionamiento de agua

Durante casi los dos meses en que estuvo vigente la medida, distintos sectores de Cartagena reportaron dificultades por la falta de agua.

En la Universidad de Cartagena, sede Piedra de Bolívar, estudiantes manifestaron que incluso antes del inicio oficial del racionamiento ya enfrentaban problemas con el suministro en baños y bebederos. De acuerdo con los estudiantes, la situación también afectó algunas actividades académicas, especialmente en el programa de Turismo, donde las prácticas de gastronomía requieren el uso permanente de agua en laboratorios.

En el barrio Ternera, varias familias también reportaron dificultades para realizar sus actividades cotidianas. Lizzy Pérez contó a Alerta que, además de pagar la factura del servicio, tuvo que asumir un gasto adicional para comprar agua potable y abastecer a su hogar.

Explicó que durante varias semanas fue necesario adquirir entre 10 y 12 botellas de cinco litros para garantizar el consumo diario de su familia, y que cada paquete de cuatro botellas costaba cerca de $15.000, lo que representó un gasto adicional durante el periodo de racionamiento.

En barrios ubicados sobre la vía La Cordialidad, líderes comunitarios aseguraron que los problemas de baja presión e intermitencia no comenzaron con el racionamiento, sino que se venían presentando desde tiempo atrás. En Brisas de la Cordialidad, por ejemplo, habitantes denunciaron que más de 50 familias tenían dificultades para acceder al servicio de manera continua.