Con la entrega del primer grupo de 10 caballos cocheros, la ciudad de Cartagena dio inicio a una nueva etapa en el proceso de protección y bienestar animal, marcando un paso significativo hacia la erradicación definitiva del uso de equinos en actividades de tracción turística.
La Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecuaria (Umata) recibió de manera voluntaria a estos primeros equinos, que durante años hicieron parte del trabajo diario de los cocheros en el Centro Histórico. Con esta acción, se pone en marcha el proceso formal de adopción responsable, cuyo objetivo principal es garantizarles una vida digna, segura y libre de maltrato.
Según informó la Umata, los caballos fueron trasladados de forma temporal a la Plaza de Todos, donde permanecerán bajo resguardo mientras se desarrolla la fase de valoración veterinaria, seguimiento y recuperación física, en condiciones que aseguran su bienestar integral. Durante este periodo, los animales recibirán atención especializada, alimentación adecuada y monitoreo constante.
El director de la Umata Cartagena, Adolfo Pérez, explicó que esta primera entrega representa el inicio de un proceso gradual y cuidadosamente estructurado. “La recepción de este grupo de caballos marca un momento clave. Aquí se prioriza el bienestar de cada animal y se garantiza que quienes los adopten cumplan con los criterios necesarios para ofrecerles una nueva oportunidad de vida”, señaló.
Uno de los aspectos más relevantes del programa es el alto interés ciudadano que ha despertado la iniciativa. A la fecha, la Umata ha recibido más de 300 solicitudes de adopción, provenientes de distintas regiones del país. Este número refleja no solo la acogida del proceso, sino también una mayor conciencia social frente a la protección animal.
Las autoridades explicaron que las solicitudes serán evaluadas de manera rigurosa, teniendo en cuenta condiciones de espacio, experiencia previa, capacidad económica y compromiso con el cuidado de los animales. El objetivo es asegurar que cada caballo sea reubicado en un entorno adecuado, donde se respeten sus necesidades físicas y emocionales.
Este proceso hace parte de una política distrital orientada a transformar el modelo turístico de la ciudad, apostándole a prácticas más responsables y sostenibles, en las que el bienestar animal sea una prioridad. La salida progresiva de los caballos de esta actividad responde también a una demanda histórica de organizaciones animalistas y sectores ciudadanos.
Desde la Umata se reiteró que la adopción de los caballos se realizará de forma ordenada y transparente, evitando improvisaciones y garantizando el seguimiento posterior a cada entrega. “No se trata solo de entregar animales, sino de acompañar todo el proceso para asegurar que estén en buenas manos”, precisó Pérez.