La ciudad de Cartagena enfrenta un importante desafío financiero y de movilidad debido a que una gran parte de los vehículos que circulan diariamente en sus vías no están matriculados en el Distrito.
Según datos recientes del Departamento Administrativo de Tránsito y Transporte (DATT), de los aproximadamente 282.000 vehículos que transitan por la ciudad, solo 128.300 están registrados localmente. Esto implica que más de la mitad del parque automotor tributa en otras ciudades, generando un impacto negativo en los recursos destinados a mejorar la infraestructura vial y los servicios de movilidad.
Este fenómeno representa una pérdida cercana a los 35.000 millones de pesos anuales, recursos que podrían invertirse en el mantenimiento de la malla vial, la señalización, la seguridad vial y la modernización del sistema de transporte.
De acuerdo con el director del DATT, José Ricaurte, estos ingresos son fundamentales para avanzar hacia una movilidad sostenible y eficiente, acorde con las necesidades de una ciudad en constante crecimiento.
El problema radica principalmente en que muchos propietarios de vehículos que residen en Cartagena optan por matricularlos en otras ciudades, donde en algunos casos los costos tributarios son más bajos. Sin embargo, es Cartagena la que asume el desgaste de sus vías y la alta demanda de servicios de tránsito, lo que genera un desequilibrio entre el uso de la infraestructura y los recursos disponibles para su mantenimiento.
Beneficios de matricular el carro en Cartagena
Ante esta situación, el DATT ha lanzado una estrategia para incentivar el traslado de matrículas hacia la ciudad. Entre los beneficios ofrecidos se destaca un incentivo de dos años gratis en los derechos de tránsito, lo que representa un alivio económico significativo para los propietarios. Además, la entidad ha avanzado en un proceso de modernización y digitalización, garantizando trámites más ágiles, seguros y transparentes.
El llamado de la administración distrital es claro: matricular los vehículos en Cartagena no solo es una forma de contribuir al desarrollo y sostenibilidad de la ciudad. Fortalecer el recaudo local permitirá mejorar la infraestructura vial, optimizar la gestión del tránsito y avanzar hacia un modelo de movilidad más moderno y eficiente.
En este contexto, la corresponsabilidad ciudadana juega un papel clave para garantizar un futuro con mejores condiciones de movilidad para todos.