La Alcaldía de Cartagena avanza en trabajos para recuperar los espacios ubicados bajo el puente Heredia, un punto que durante años generó preocupación por problemas de inseguridad, consumo de drogas y presencia de habitantes de calle.
Las labores se concentran en cerrar los huecos que hay en la parte inferior del puente, lugares que eran utilizados como refugio y que, según las autoridades, también servían para actividades ilegales. La intervención busca mejorar el entorno y devolver la tranquilidad a quienes transitan por esta zona.
El alcalde de la Localidad 1, Frank Ricaurte, explicó que estos trabajos hacen parte de una estrategia para eliminar focos que afectan la convivencia y la seguridad en este sector de la ciudad.
Según el funcionario, el objetivo es recuperar este espacio y evitar que siga siendo un punto vulnerable. Además, destacó que el sector tiene una ubicación clave, ya que conecta zonas muy visitadas como Getsemaní, el Castillo de San Felipe y el renovado Parque del Reloj Floral, por donde circulan a diario turistas y residentes.
Por su parte, el alcalde de Cartagena, Dumek Turbay, aseguró que esta intervención forma parte de una apuesta por rescatar lugares que durante años estuvieron en el abandono y convertirlos en espacios más seguros y agradables.
El mandatario explicó que la meta es fortalecer el llamado Corredor Turístico, un circuito que incluye sitios representativos como el Parque Centenario, el Nuevo Chambacú, la Plaza de Variedades, el Parque Espíritu del Manglar, el Parque Apolo y el Gran Malecón del Mar.
La idea, según la administración distrital, es que estos espacios estén conectados y ofrezcan una mejor experiencia tanto para los cartageneros como para quienes visitan la ciudad.
Además del cerramiento de los huecos, el Distrito analiza nuevas intervenciones para transformar los bajos del puente en un espacio iluminado y con opciones de recreación, que pueda ser aprovechado por la comunidad.
Estas acciones también buscan impactar positivamente al barrio El Espinal, un sector que hace parte de la apuesta por convertirlo en el llamado “nuevo Getsemaní”, integrándolo a la dinámica turística sin perder su esencia cultural.