Transcaribe en Cartagena

Cartageneros se plantan por el pasaje: rechazan aumento de $500 en Transcaribe

Transcaribe en Cartagena

De $3,400 el pasaje quedará en $3,900 a partir de este 23 de enero de 2026.

Cortesía de Transcaribe Transcaribe en Cartagena

La inconformidad por el aumento de la tarifa de Transcaribe continúa creciendo en Cartagena y ya comienza a trasladarse a las calles. Para este viernes 23 de enero, a las 4:30 de la tarde, colectivos ciudadanos y usuarios del sistema han convocado un plantón masivo en la estación Patio Portal, como rechazo al incremento del pasaje a 3.900 pesos, uno de los más alto del país.

La jornada de protesta busca visibilizar lo que los organizadores califican como una crisis estructural del sistema de transporte masivo y una decisión “injustificada” por parte de la administración distrital. La convocatoria fue anunciada por Santiago Pombo, vocero de uno de los grupos ciudadanos que lideran la movilización.

“Sentimos una indignación muy profunda con la decisión del alcalde de incrementar la tarifa. Este golpe afecta directamente a la clase trabajadora, a madres cabeza de hogar, a obreros y a estudiantes que usan este servicio en condiciones decadentes y sin una tarifa diferencial”, afirmó Pombo.

Según el vocero, el aumento no solo encarece el costo de vida de miles de cartageneros, sino que limita el acceso de la población a distintos sectores de la ciudad. “Cada vez tenemos menos acceso a la ciudad por políticas que priorizan el turismo y los grandes eventos, pero no garantizan derechos básicos como el transporte”, señaló.

La convocatoria se produce en medio de la inconformidad ciudadana por el funcionamiento del sistema. Durante los últimos meses se han registrado buses varados, fallas mecánicas recurrentes e incluso vehículos incendiados, situaciones que han alimentado la percepción de deterioro del servicio.

Usuarios consultados por este medio han denunciado largos tiempos de espera, hacinamiento, falta de ventilación y constantes interrupciones en las rutas. Para muchos, el aumento del pasaje resulta difícil de aceptar frente a un servicio que consideran inestable y deficiente.

“La ciudad se acostumbró a ver buses dañados, estaciones llenas y usuarios esperando hasta hora y media. Nos tratan como si fuéramos ganado”, expresó Pombo, quien cuestionó además el modelo financiero del sistema.

Uno de los puntos centrales de la protesta es la relación entre el Distrito y los operadores privados. De acuerdo con los convocantes, mientras la ciudad asume con recursos públicos la infraestructura, las vías y el déficit entre la tarifa técnica y la tarifa al usuario, los concesionarios mantienen garantizada su rentabilidad contractual.

“Esto no es solo una decisión técnica, es una decisión política. Se protege la ganancia privada y se traslada el costo al bolsillo del ciudadano”, aseguró el vocero.