El desprendimiento del tejadillo de un balcón en el Edificio Broncemar, ubicado en la Calle Larga del barrio Getsemaní, volvió a poner sobre la mesa el estado de conservación de varios inmuebles patrimoniales del Centro Histórico de Cartagena.
Tras la emergencia, el Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena (IPCC) informó que el edificio ya era objeto de seguimiento por parte de su equipo técnico, debido a que en inspecciones anteriores se habían detectado diferentes afectaciones estructurales que requerían intervención.
Entre los hallazgos identificados durante las visitas se encontraban fisuras superficiales, humedades ascendentes y vegetación creciendo sobre muros y balcones, factores que aceleran el deterioro de este tipo de edificaciones cuando no reciben mantenimiento oportuno.
De acuerdo con el instituto, los propietarios habían recibido las observaciones técnicas y contaban con un concepto favorable del Comité Técnico de Patrimonio, así como con una licencia de construcción que autorizaba obras de reforzamiento estructural y adecuación de la fachada. Sin embargo, las intervenciones no se habían ejecutado cuando ocurrió el desprendimiento del elemento arquitectónico.
Ahora, el IPCC analiza si existen méritos para iniciar procesos administrativos contra los responsables del inmueble, al considerar que el deterioro había sido advertido previamente y que la falta de mantenimiento pudo influir en la emergencia.
Luego de la caída del balcón, las autoridades acordonaron el sector para evitar riesgos a peatones y visitantes. La atención fue coordinada entre el IPCC, la Oficina Asesora para la Gestión del Riesgo de Desastres (OAGRD) y la Dirección de Control Urbano, que realizaron una inspección técnica del edificio.
Como parte de ese procedimiento, se inició la elaboración de un informe técnico que servirá de soporte para definir las medidas que deberá cumplir el propietario con el fin de garantizar la estabilidad del inmueble y evitar nuevos desprendimientos.
La directora del IPCC, Shirley Tuñón, explicó que el seguimiento a los bienes patrimoniales es permanente, pero insistió en que la conservación de estas edificaciones también depende del compromiso de sus propietarios.
La funcionaria señaló que, aunque el edificio tenía autorización para ser intervenido, el mantenimiento no se realizó a tiempo, situación que terminó desencadenando el desprendimiento del tejadillo. Agregó que la entidad adelantará las actuaciones administrativas que correspondan para establecer las responsabilidades del caso.
Por su parte, la directora de la OAGRD, Gabriela Tinoco, indicó que una vez finalice el informe técnico, el propietario será notificado sobre las acciones correctivas que deberá ejecutar para reducir el riesgo y evitar que se registren nuevos incidentes.
El caso también reabre el debate sobre el estado de conservación de algunos inmuebles patrimoniales del Centro Histórico, donde el paso del tiempo, la humedad y la falta de mantenimiento representan una amenaza para estructuras con alto valor histórico y arquitectónico.
Mientras avanzan las investigaciones, las autoridades mantienen el monitoreo sobre el edificio y otros inmuebles que presentan signos de deterioro, con el propósito de prevenir nuevas emergencias en una de las zonas más concurridas y turísticas de Cartagena.